¿Alguna vez te has preguntado por qué tantos jóvenes brillantes se bloquean al entrar a un aula?
Como experto en pedagogía, he identificado que el sistema tradicional opera, a menudo, desde una iatrogenia pedagógica: un daño involuntario causado por el mismo sistema que debería curar y enseñar.
Desde la neurobiología, cuando un aprehendiente (nuestro nuevo concepto del ser) se siente juzgado, presionado o invisible, su cerebro activa un protocolo de supervivencia. La amígdala secuestra la capacidad de razonar. En este estado, no hay aprendizaje posible, solo resistencia o sumisión.
En "Educación Sin Traumas", no buscamos reformar el aula; buscamos sanar el vínculo. Reconocemos al aprehendiente como un organismo consciente y complejo que solo puede desplegar su potencial en un entorno de seguridad neuro-afectiva.
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