Las palabras crean realidades. Por eso, en nuestra propuesta, hemos jubilado el término "estudiante" para darle la bienvenida al Aprehendiente.
¿Cuál es la diferencia? El estudiante suele ser un receptor de contenidos; el aprehendiente es una unidad biopsicosocial y espiritual que se apropia del conocimiento para transformarlo en vida. Nuestra visión ontológica define a este ser como una conciencia en expansión que no busca acumular datos, sino alcanzar la autorrealización y la trascendencia ética.
Aprehender requiere "asir", tocar la realidad y entender el "para qué" de cada descubrimiento. Este proceso no puede ocurrir en un entorno de estrés crónico. Requiere una pedagogía que respete los ritmos del organismo y fomente la individuación sin sacrificar la conexión con la comunidad.
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